acogida
MPPM


ENFOQUE HISTÓRICO

enfoque
histórico
>

Monte Perdido Patrimonio Mundial, ¡un país... una historia!

document d'archiveMonumento de la historia de la Tierra y la Naturaleza, el Monte-Perdido y su macizo son también monumentos de la historia humana. El hombre contribuyó a la formación de estos paisajes y su presencia se revela allí por todas partes, gracias a huellas materiales y a datos de la memoria. El Monte-Perdido es primero el eje de un espacio geográfico, punto culminante de los Tres Serols, ombligo y centro de un mundo que, según la mitología tradicional de la humanidad, une el Cielo y la Tierra.

Los recursos que ofrece la naturaleza han favorecido un pronto asentamiento del hombre en estas regiones, en un principio pasajera, y cada vez más frecuente, hasta llegar a la sedentarización de las comunidades humanas. Estas se organizaron fuertemente con el fin de subsistir a partir de los recursos ofrecidos no sólo por los valles y sus vertientes, sino también por sus altos pastos y sus bosques, sus murallas rocosas y sus puertos, sus aguas y sus minas. Desde la época del Paleótico Superior (entre 40.000 y 10.000 años a.J.C.), el macizo y sus dominios son a la vez el horizonte familiar y el espacio vital de los hombres que fueran dejando huellas a su paso a través de la historia (grutas de Añisclo y de Escuaín, círculos de piedra de Gavarnie, sepulturas, dólmen de Tella). Estas comunidades humanas una vez ya constituadas (Vals de Aragon y Vats de Bigorre agrupan en una misma estructura política numerosos núcleos de población) aparecen en la Edad Media con los archivos escritos.

tonte de moutons En estos lugares de vida y expresión, de esfuerzos, de luchas y de paz, imprimió el hombre sus huellas, trazó sus senderos, construyó sus puentes, instaló sus cabañas, sus majadas y sus cuevas, sus establecimientos de acojida situados simétricamente al pie de los puertos (espitaus/hospicios de Gavarnie y Bujaruelo, de Aragnouet y Parzán, de Heas y Pineta). Con su ganado se determinó su aspecto botánico así como el de sus espacios intermedios en las que creó sus praderas de siega y sus labranzas temporarias, "germs" y "panares". Una geografía por descrubir, únicamente conocida por los antiguos beneficiarios de las altas tierras y gracias a testimonios escritos, fue modelada por las necesidades de los grupos humanos y de su ganaderia.

La conquista de los pastos dibujó de modo invisible una serie de divisiones en los terrenos, en cuyos límites se ejercía dependiendo de las estaciones una explotación distinta y altamente cualificada. No siendo directamente perceptible a la vista ni al espíritu no informados, estas realidades de antaño (que no perdieron su actualidad porque siguen todavía vivas por ciertos ganadores de estos valles) son un elemento esencial de los paisajes del Monte-Perdido. Los inmensos pastizales de Górizs, con su antiguo modo de uso muy particular simbolizado por la junta del 1° de agosto, la montaña de Ossoue, situada en la vertiente de Gavarnie y propriedad, durante el verano, del Valle de Broto que sigue mandado allí sus vacas por el puerto de la Bernatoire, constituyen así los más notables testimonios de la explotación de estos espacios de altura.

document d'archive Esta toma de posesión del espacio, pacífica o no, dio lugar además a uno de los caracteres principales de este macizo que es a la vez límite, separación física y mental, y lugar de tránsito y contactos. Durante siglos, los altos valles del Monte-Perdido se sustentaron con relaciones estrechas e intercambios necesarios, unidos por una comunidad general de intereses que compartían poco o en ninguna manera con la llanura. El paso de puertos situados entre 2.300 y 2.800 m. de altitud presentaban riesgos importantes que no detenían ni a peatones ni a acéémulas (se conserva en el recuerdo, entre muchos otros acontecimientos de este tipo, de un alud que se sepultó en 1791, bajo el puerto de Bujaruelo o de Gavarnie, una recua de 120 mulas con sus arrieros). La necesidad de estas comunicaciones se tradujo en una formalización jurídica y política (patzarias, "lies" y "passeries"), independiente durante mucho tiempo de los poderes centrales. Con el fin de garantizar la paz entre los valles limítrofes, su espíritu sigue permanente en la actualidad.

Muchos caracteres evocados aquí podrían ser reivindicados por otras comunidades pirenaicas o más generalmente montañesas. Pero sería difícil encontrar en otro lugar, además de tal conjunción de cualidades estéticas y significados simbólicos, una concentración tan fuerte de las infinitas riquezas de la historia y de la vida de la naturaleza y del hombre.

Inmediatamente sensibles o pidiendo, para ser percibidos, la iniciación necesaria para todo conocimiento, los caracteres de este macizo con sus inmediaciones hacen de él un alto lugar del patrimonio montañés de la humanidad.



Asociación MPPM Monte-Perdido Patrimonio Mundial
Enfoque histórico - Jean-François Le Nail - 24/01/2000